“Foodfight!” Es una
película animada estadounidense que fue lanzada a inicios de este la cual tuvo pésima
recepción crítica y comercial. La cual trata sobre lo que pasa en una tienda de
auto-servicio cuando cierra (cobra vida y se vuelve una ciudad a la “Toy Story”).
En ella protagonizan celebridades como Charlie Sheen, Wayne Brady, Hilary Duff,
y Eva Longoria. Originalmente la película estaba destinada a lanzarse en
diciembre del 2003 pero problemas económicos y de producción hicieron que la
película cambiara su fecha a finales del 2005 y después al 2011 y por ultimo
este año.
Después tanto
tiempo la película por fin pudo obtener el tan necesitado dinero para poder
fundar la obra. Con 45 mdd se puso en marcha la producción del largometraje, lo
cual para un block-buster es bastante raquito, pero esta película nunca tuvo
entre sus objetivos serlo. Esta era más una obra de pasión y amor más que nada,
un proyecto que duro tanto para poder ver la luz. Pero aún así falló y
miserablemente.
Sólo basta
apreciar el tráiler de la película para ver que la animación se ve en el mejor
de los casos amateur, los diseños se sienten nada originales y faltos de vida,
ya sin hablar que no son congruentes unos con otros. A lo que debo agregar, la
película está llena de productos y marcas reales apareciendo sólo para vender
sus productos sin ton ni son (La portada de la película muestra a las marcas de
manera más prominente que a los protagonistas de esta).
Entonces ¿Cómo un
proyecto que es una obra de amor terminó tan mal? La respuesta según The NY Times nos
dice, es porque el productor Larry Kasanoff, quien manejaba el proyecto, decidió dirigir
personalmente la obra aun sin tener la más mínima experiencia en animación.
Según empleados
del proyecto Kasanoff daba instrucciones sobre cómo escenas deberían ser “Más
asombrosas” o “30% mejores” lo cual sumado a cambios imprevistos al guión,
revisiones innecesarias, trajo al equipo de animación un infierno de
producción.
Por eso siento, es
mejor dejar hacer a un profesional su trabajo y no meterse en “cosas simples”
sin tener la preparación y/o experiencia necesaria.

